Sucesiones

Desde la muerte del causante, los herederos tienen todos los derechos y acciones de aquél de manera indivisa, con excepción de los que no son transmisibles por sucesión, y continúan en la posesión de lo que el causante era poseedor. Por las deudas del causante, los herederos responden con los bienes recibidos (se elimina la distinción entre aceptación lisa y llana y la aceptación con beneficio de inventario) (art. 2280).

Se incorpora el proceso de licitación. En éste cualquiera de los herederos puede pedir la licitación de alguno de los bienes de la herencia para que se le adjudique dentro de su hijuela por un valor superior al del avalúo, si los demás copartícipes no superan su oferta (art. 2372).

Se incorpora el supuesto del matrimonio in extremis. Este nuevo instituto tiende a comprobar que el matrimonio no tuvo por objeto la captación de la herencia (art. 2436).
Se modifican las porciones de la legítima: en cuanto a los descendientes, se modifica de las cuartas quintas partes a dos terceras partes; respecto de los ascendientes, de dos terceras partes a un medio; el cónyuge mantiene su legítima de un medio (art 2445).
Se estipula la mejora de la hijuela a un heredero con discapacidad; incluso a través de un fideicomiso (art. 2448).
Se regula lo correspondiente al “fideicomiso testamentario”, aunque siempre debe respetar la legítima de los herederos forzosos (art. 2493).

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